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LOS MONSTRUOS EN HOMERO

CUERPO, ALTERIDAD Y NARRACIÓN EN LA ÉPICA ARCAICA

A. RACKET – LOS MONSTRUOS EN HOMERO – AGOSTO 2026
A cargo de

ANDRÉS RACKET

AGOSTO 2026

SÁBADO 1 DE AGOSTO | 16.00

FRECUENCIA SEMANAL

ACTIVIDAD PRESENCIAL

ZOOM EN VIVO – GRABACIÓN DISPONIBLE


Programa del curso

Presentación

Este grupo de estudio propone un recorrido filológico y crítico por las figuras monstruosas de la Ilíada y la Odisea: Polifemo, los Cíclopes, los Lestrigones, Circe, Proteo, las Sirenas, Escila, Caribdis, Gorgona, Quimera, Tifoeo y otros seres o signos extraordinarios que ocupan zonas liminares del mundo heroico.

A diferencia de Hesíodo, donde muchas figuras monstruosas se inscriben en una lógica genealógica y cosmogónica —especialmente en torno a Forcis, Ceto, Equidna y Tifón—, en Homero lo monstruoso aparece de manera más dispersa y funcional. No se organiza como un catálogo sistemático de linajes, sino como episodio narrativo, obstáculo del retorno, signo ominoso, resto de una violencia arcaica o imagen extrema del terror.

La monstruosidad homérica no se define únicamente por la anomalía corporal. Un cuerpo gigantesco, híbrido o desmesurado puede ser monstruoso, pero no basta por sí solo. En Homero, lo monstruoso se configura también por la ruptura de normas fundamentales de la vida humana: la hospitalidad, la alimentación, la palabra, la comunidad, el vínculo con los dioses, la estabilidad del cuerpo, el saber y la muerte.

Polifemo no es monstruoso solo por su tamaño ni por su único ojo: lo es porque subvierte la hospitalidad, devora huéspedes y habita fuera de las instituciones básicas de la vida comunitaria. Las Sirenas no amenazan por la fuerza física, sino por una voz que promete un saber total y, precisamente por eso, mortal. Escila y Caribdis introducen otra dimensión del problema: el enfrentamiento con potencias que no pueden ser vencidas heroicamente, sino apenas atravesadas mediante cálculo, pérdida y supervivencia.

El objetivo del grupo no será reunir un simple catálogo de criaturas fantásticas, sino comprender qué función cumple lo monstruoso en la épica homérica y qué revela sobre los límites de lo humano.

Hipótesis de trabajo

El monstruo homérico no es solamente un cuerpo extraño. Es una figura de frontera. Allí donde aparece lo monstruoso, se pone en crisis alguna condición básica de la vida humana: comer como humano, hablar como humano, recibir al extranjero como huésped, vivir en comunidad, reconocer límites, interpretar signos, conservar la forma del cuerpo, escuchar sin morir, saber sin quedar fijado, regresar sin perderlo todo.

En la Odisea, esta problemática se articula con el retorno. Cada figura monstruosa amenaza una dimensión distinta del regreso: Polifemo pone en crisis la hospitalidad y la supervivencia; los Lestrigones destruyen la flota y la comunidad; Circe amenaza la forma humana mediante la metamorfosis; las Sirenas suspenden el retorno mediante la seducción del saber; Escila impone una pérdida parcial inevitable; Caribdis figura la absorción total; la Gorgona, en el Hades, aparece como posibilidad extrema del espanto.

En la Ilíada, en cambio, lo monstruoso aparece con mayor frecuencia como imagen, signo o memoria: la Gorgona en la égida de Atenea y en el escudo de Agamenón, la Quimera evocada en el relato de Belerofonte, Tifoeo como resto de una violencia primordial, y las serpientes como signos ominosos que requieren interpretación.

Ejes de trabajo

1. Homero y Hesíodo: narración y genealogía

Se estudiará la diferencia entre la monstruosidad homérica y la hesiódica. En la Teogonía, muchos monstruos se integran en una red genealógica que permite pensar la constitución conflictiva del cosmos. Forcis y Ceto engendran figuras como las Grayas, las Gorgonas y, probablemente, Equidna; a partir de Equidna y Tifón se despliega otro linaje monstruoso que incluye a Ortro, Cerbero, la Hidra y otras criaturas. El caso de la Quimera y del León de Nemea presenta filiaciones con ambigüedades textuales y tradiciones variables.

En Homero, en cambio, lo monstruoso aparece menos como origen y más como encuentro. No importa tanto de dónde viene el monstruo, sino qué hace dentro del relato: detener el viaje, forzar una decisión, producir pérdida, condensar terror, poner a prueba la inteligencia heroica o marcar un límite del mundo humano.

2. Polifemo, los Cíclopes y la anti-ciudad

El episodio de Polifemo en Odisea IX será uno de los núcleos del programa. Los Cíclopes son presentados como seres sin asambleas deliberativas ni normas comunes, habitantes de cuevas, organizados de manera doméstica y aislada. Polifemo concentra esa alteridad en una figura extrema: pastor gigantesco, solitario, brutal, antropófago y contrario a la hospitalidad.

El análisis se centrará en la inversión de la hospitalidad. Allí donde Odiseo espera recepción, dones y palabra regulada, Polifemo ofrece encierro, violencia y devoración. La escena convierte al huésped en alimento y destruye la lógica del banquete civilizado. La victoria de Odiseo no depende de una superioridad física, sino de una combinación de técnica, engaño verbal, vino, cálculo y manipulación del nombre.

3. Lestrigones: monstruosidad colectiva y destrucción de la comunidad

Los Lestrigones, en Odisea X, permiten pensar una monstruosidad no reducida a un individuo excepcional. A diferencia de Polifemo, aquí la amenaza adopta la forma de una comunidad entera. El episodio muestra una ciudad o pseudo-ciudad que, lejos de garantizar hospitalidad, destruye la flota y devora a los compañeros.

El problema central será la diferencia entre monstruo individual y sociedad monstruosa. Los Lestrigones convierten el espacio urbano en trampa y el puerto en falso refugio. Narrativamente, el episodio marca una reducción brutal de la comunidad de Odiseo: el retorno avanza por pérdida, no por acumulación.

4. Circe: metamorfosis, animalidad y forma humana

Circe debe ser tratada con cautela: no conviene llamarla simplemente “monstruo”. Es una diosa, una hechicera, una figura erótica, una anfitriona peligrosa y luego una auxiliadora del viaje. Sin embargo, su episodio es imprescindible para pensar lo monstruoso porque introduce la animalización de los compañeros.

La transformación en cerdos no destruye por completo la conciencia, pero sí altera la forma humana. El episodio permite discutir qué relación hay entre cuerpo, identidad y humanidad. Circe amenaza el retorno al fijar a los hombres en una forma animal; pero también lo hace posible, porque luego instruye a Odiseo sobre los pasos siguientes del viaje, incluido el descenso al Hades.

5. Proteo: metamorfosis marina y captura del saber

Proteo tampoco es un monstruo en sentido estricto. Su inclusión se justifica como figura liminar. Es un viejo del mar, cambiante, escurridizo, vinculado con una verdad que solo puede obtenerse mediante captura y resistencia. Su cuerpo inestable permite pensar una forma distinta de monstruosidad: no la del devorador, sino la de aquello que no puede ser fijado fácilmente.

El episodio de Menelao en Odisea IV será leído en relación con Circe y las Sirenas: tres modos distintos de vincular forma, saber y peligro.

6. Sirenas: voz, memoria y saber mortal

Las Sirenas de Odisea XII no amenazan por fuerza física. Su peligro está en la voz. Prometen conocimiento: saben lo ocurrido en Troya y cuanto acontece sobre la tierra. Esa promesa las acerca inquietantemente a la función del canto épico, pero con una diferencia decisiva: quien se entrega por completo a esa escucha no regresa.

No conviene decir simplemente que las Sirenas “devoran” marineros, porque Homero insiste sobre todo en el canto, la muerte de los oyentes y los restos óseos alrededor. Su monstruosidad es vocal, cognitiva y existencial: producen detención, fascinación y muerte. Odiseo no las vence destruyéndolas, sino administrando técnicamente la escucha: sus compañeros llevan cera en los oídos, y él permanece atado al mástil.

7. Escila y Caribdis: pérdida, cálculo y supervivencia

Escila y Caribdis representan un límite de la astucia heroica. No son figuras que puedan ser derrotadas como Polifemo ni neutralizadas como las Sirenas. Escila, con sus múltiples cabezas y bocas, arrebata a seis compañeros; Caribdis, como fuerza marina de absorción, amenaza con tragar la nave entera.

El episodio obliga a pensar una lógica de la pérdida inevitable. Odiseo no vence: calcula. La alternativa no es triunfo o fracaso, sino pérdida parcial o destrucción total. En este punto, la épica introduce una dimensión casi trágica: el héroe sobrevive, pero no puede salvar a todos.

8. Gorgona, Quimera, Tifoeo y serpientes: imágenes, restos y signos en la Ilíada

En la Ilíada, los monstruos no suelen aparecer como adversarios activos. Funcionan más bien como imágenes de terror, restos de una mitología arcaica o signos que deben ser interpretados.

La Gorgona aparece en la égida de Atenea y en el escudo de Agamenón como condensación visual del espanto. La Quimera aparece en el relato de Belerofonte como memoria de una hazaña heroica anterior. Tifoeo aparece como resto de una violencia primordial asociada al poder de Zeus y al imaginario de las fuerzas sepultadas. Las serpientes, por su parte, funcionan como signos portentosos y ominosos cuya interpretación orienta la acción humana.

Este eje permitirá distinguir entre monstruo encontrado, monstruo narrado, monstruo representado y monstruo-signo.

Pasajes principales verificados

Odisea

· Odisea IV, 351–570: Proteo, metamorfosis y saber.

· Odisea IX, 105–566: los Cíclopes y el episodio completo de Polifemo.

· Odisea IX, 105–115: descripción general de los Cíclopes.

· Odisea IX, 187–192: presentación de Polifemo como figura excepcional.

· Odisea IX, 216–306: llegada a la cueva, ruptura de la hospitalidad y primera antropofagia.

· Odisea IX, 345–414: vino, engaño del nombre y ceguera.

· Odisea IX, 475–542: revelación del nombre, reconocimiento de Odiseo y maldición de Polifemo.

· Odisea X, 80–132: Lestrigones.

· Odisea X, 135–574: Circe, metamorfosis y preparación del descenso al Hades.

· Odisea XI, 633–635: amenaza de la cabeza de Gorgona en el Hades.

· Odisea XII, 39–54: advertencia de Circe sobre las Sirenas.

· Odisea XII, 73–110: descripción de Escila y Caribdis.

· Odisea XII, 158–200: canto de las Sirenas.

· Odisea XII, 201–259: paso entre Escila y Caribdis y pérdida de seis compañeros.

· Odisea XII, 430–450: Odiseo frente a Caribdis tras la destrucción de la nave.

Ilíada

· Ilíada I, 396–406: Briareo/Egeón como fuerza arcaica.

· Ilíada II, 308–332: serpiente de Áulide como signo ominoso.

· Ilíada II, 780–783: Tifoeo en la tierra de los arimos.

· Ilíada V, 738–742: Gorgona en la égida de Atenea.

· Ilíada VI, 155–203: relato amplio de Belerofonte.

· Ilíada VI, 179–183: descripción específica de la Quimera.

· Ilíada XI, 32–40: Gorgona en el escudo de Agamenón.

· Ilíada XII, 200–229: águila y serpiente como signo ominoso.